domingo, 27 de noviembre de 2011


Épica del laberinto

Quizá sin saberlo, Manolo Castaño ha dibujado un manual de instrucciones para atravesar el quebrado itinerario de la vida: una búsqueda en doce momentos hacia la improbable libertad.  


En el mismo límite de la ventana, empieza el viaje. A este lado, reina la seguridad y el aire quieto de la habitación; más allá de esa frontera de vidrio, se abre el desconcierto de lo nuevo y empezará la soledad del caminante que se dispone a dejar la casa para atravesar el laberinto. Abandonará el viajero su estancamiento para encontrar lo que desconoce; vivirá con los sentidos abiertos a la intemperie y a la posible plenitud de lo inesperado. En el camino escribirá la épica menor de los que buscan, sin jamás olvidar que, mientras deje sus huellas en la oscuridad del bosque y su cuerpo roce la materia viva de las ramas, tiene la posibilidad de que la noche del laberinto desemboque en el gozoso hallazgo de la luz.




1.      La única geometría del bosque
es la memoria del caminante.


2.      La esperanza de la luz,
como un viento transparente,
deshace la turbidez del laberinto.


3.  Todos los senderos
renacen en el deseo
y toman la laboriosa forma
de los capilares.
           
  
 4.  Cada rama, cada hoja del laberinto,
es uno de los nombres de la libertad.


 5.  Vivir es dudar
 hacer y deshacer el viaje
 en el telar de las disyuntivas.




6.      Ojos de la noche,
mirada insomne del Minotauro,
pasos inquietos del viajero.



7.      Túneles del bosque,
grutas de soledad,
provisional destino del caminante.

           
8.      Atrás, casi olvidada,
queda una geometría de sosiego:
la ventana quieta del pasado.


9.      El laberinto quiebra los senderos,
borra el mapa del presente.
                  Llena de olvido al mundo.
                           

10. Tiempo del viajero:
 círculos del bosque
 bajo el girar de las estaciones.
 Periódicas repeticiones.


11.  Pulpa viva del árbol,
materia móvil que pone su temblor
en los ojos estremecidos del viajero.


12.  El deseo de la luz,
como el destello de un río,
como una obsesión,
penetra en el laberinto.  

                                                        Salvador Compán

ÉPICA DEL LABERINTO

Esta colección consta de 12 grabados al aguafuerte y mixta
en planchas de latón de 33 X 33  aprox. realizados y estampados por
Manolo Castaño
Textos en  prosa poética  de Salvador Compán  grabados por M.C. en planchas de DMF.
Edición de 50 ejemplares y 5 P/A   firmados por los autores
en  papel Michel de 240 g. con medidas de 51 X 60.

                   ( ESTA CARPETA ESTÁ A LA VENTA EN SUSCRIPCIÓN )

sábado, 3 de septiembre de 2011

espacios en la obra - 3 -

Cézanne elimina el espacio euclidiano, porque lo considera un convencionalismo. Al basarse en el color reivindica el componente bidimensional, de la pintura. La imagen se articula a través del plano coloreado. Así logra la autonomía del cuadro.
     Cézanne siempre busca el ángulo más evidente del objeto, emsambla objetos desde posiciones diferentes y consigue con ello la arquitectura del cuadro. El espacio es convencional, fracturado y autónomo. Mont Sainte-Victoire with Large Pine-Tree, circa 1887 Giclee Print
Escrito por:
Beatriz Aragonés Escobar.
Licenciada en Historia del Arte

jueves, 1 de septiembre de 2011

espacios en la obra

Hasegawa Tohaku es uno de los grandes nombres de la pintura japonesa de todos los tiempos y el más importante pintor del país durante el período Azuchi-Momoyama, junto con Kanō Eitoku, con quien mantuvo una importante rivalidad artística. Fue el fundador de la llamada Escuela Hasegawa de pintura, que mantuvo su importancia durante más de dos siglos.
El díptico de los pinos (Shorin-zu-byobu) es la obra más famosa de Tohaku, y una de las pinturas japonesas más conocidas dentro y fuera de Japón, donde han sido declaradas Tesoro Nacional. La influencia de Sesshū Tōyō y su uso libre de la tinta es evidente en este díptico, considerada una de las primeras pinturas de la historia que representan únicamente árboles como protagonistas absolutos de la composición. Tan solo en un extremo del panel de la izquierda parece asomar débilmente la cumbre de una montaña.
Aunque la obra es bella ya a primera vista, para apreciarla en su totalidad deberíamos comprender el concepto japonés del Ma, palabra sin equivalente en los idiomas occidentales, que hace referencia al espacio vacío o el espacio negativo. En palabras del filósofo taoísta Lao Tse, “Los muros y las puertas dan forma a una casa, pero el espacio dentro de ellos es la esencia de la casa”. En el Shorin-zu-byobu, las siluetas de los pinos dan forma al paisaje. El vacío es el paisaje.
Gabriel Fernández - theartwolf.com
Shorin-zu-byobu - panel derecho
Shorin-zu-byobu - panel derecho

espacios en la obra 2

Hasegawa Tohaku - Pinos (Shorin-zu-byobu)
Hasegawa  Tohaku  -  Pinos

martes, 30 de agosto de 2011

MANUEL CASTAÑO: DIÁLOGOS CON LA NATURALEZA


 
Manuel Castaño es un artista versátil que a lo largo de su trayectoria –iniciada en los años setenta-  ha demostrado en todo momento su inquietud por la indagación, tanto en la búsqueda de nuevos puntos de vista argumentales, como en el uso de materiales, una experiencia íntima cuyos notables resultados se muestran ahora con un criterio antológico. Pintura, grabado y escultura se dan cita como fruto de una labor constante en su propósito de encontrar nuevos medios de expresión para crear relatos cuyas referencias mas o menos figurativas obtengan un valor plástico que refleje ese espíritu de búsqueda que preside su buen quehacer. Si, “buen quehacer”, ya que Castaño se ha distinguido siempre por su sabiduría en la manipulación formal de elementos puestos al servicio de unos temas que tienen como objetivo primordial interpretar la realidad, una realidad bien como la percibimos, bien como la recordamos capaz de descubrirnos nuevas posibilidades de visión.